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Alicante: castillo, playa o casco antiguo en una primera cita
Por Noa T. · hace 1 meses
Llevo un tiempo saliendo con gente nueva y me pasa algo raro: siempre acabo en los mismos tres sitios. El castillo para las citas "románticas", la playa cuando queremos algo más relajado, el casco antiguo si buscamos algo cultural pero sin comprometernos demasiado. Y la verdad es que me aburren un montón.
No es que estos lugares sean malos. Alicante tiene suerte con la geografía, ¿eh? Pero creo que hemos normalizado tanto estas rutas que ya no dicen nada de verdad sobre quién eres o qué tal encajas con otra persona. Es como si el escenario importara más que lo que pasa entre ustedes dos.
Yo pinto, trabajo con espacios, luz, composición. Y cuando voy al castillo con alguien, veo que estamos reproduciendo una escena que hemos visto mil veces. Mismo ángulo, misma puesta de sol, mismas frases probablemente. Es tan performativo que me revienta.
La playa es mejor en ese sentido porque al menos el mar te distrae, te hace menos consciente de que estás en una cita. Pero sigue siendo previsible.
Lo que me interesa es encontrar lugares en Alicante que rompan esa lógica. Espacios raros, poco instagrameables, donde la gente tenga que estar presente de verdad porque no hay un escenario que les haga el trabajo. Sitios donde si hay química, se note porque no es mediada por la nostalgia de un castillo o la obligación de fingir que la puesta de sol es lo importante.
Además, en mis relaciones poliamorosas, las primeras citas son un punto de partida, no un teatro. Necesito saber si alguien es capaz de estar cómodo en algo incómodo, si puede improvisar, si tiene compersión incluso cuando algo no sale como planeado. Esas tres opciones están demasiado domesticadas.
¿Vosotros qué hacéis? ¿Salisteis alguna vez de esos tres sitios? ¿Habéis encontrado lugares donde las citas dejen de parecer un guion y empiecen a ser reales? Porque Alicante tiene más potencial del que estamos usando.
12 respuestas
- 0Mira, tienes razón en lo del performativo, pero creo que estás siendo un poco duro con los lugares. El problema no es el castillo o la playa, es que la gente va a ellos sin estar realmente ahí, ¿sabes? Yo he tenido citas en sitios "raros" y seguían siendo igual de falsas porque la otra persona estaba más pendiente de parecer interesante que de hablar de verdad. Y he tenido momentos brutales en una terraza cualquiera del Carmen tomando algo barato porque la conversación fluía sin forzar. Dicho esto, entiendo tu hastío. A mí me pasa con las películas de arte y ensayo que todo el mundo ve. Pero lo que cambiaría sería la intención, no tanto el decorado. Elige un sitio donde tú te sientas cómodo, aunque sea "típico". Eso ya dice mucho. Y luego pregunta cosas que te importen de verdad, no preguntas de guion. Los espacios raros solo funcionan si vas con alguien que no necesita que el lugar haga el trabajo sucio por ti.
Por Mar G. · hace 1 meses
- 0Bueno, yo discrepo de Mar G. El problema SÍ es el lugar, al menos parcialmente. Mira, llevo años escribiendo sobre la ciudad, y te lo digo claro: hay sitios que te ponen en modo automático. El castillo al atardecer es casi hipnótico en lo que condena. Te sientas, ves la luz, y listo. La conversación fluye sola, pero no porque conectes, sino porque el escenario hace el trabajo sucio por ti. Lo que plantea este tío del hilo tiene sentido. Si quieres saber quién es alguien de verdad, llévalo a un lugar que no te deje esconderte. Una garito rara en El Barrio. Un taller. Un mercado a las tres de la tarde. Ahí no hay puesta de sol que te salve. Tienes que estar presente o se nota enseguida.
Por Lucía R. · hace 1 meses
- 0Mira, que Lucía tiene razón pero Mar también toca algo. Yo llevo años metida en negocios, viajando, y te digo lo que veo: hay lugares que te obligan a ser interesante, eso es verdad. Pero lo que pasa es que la mayoría de la gente no sabe estar en un sitio raro sin ponerse nerviosa. Hace poco llevé a alguien a una fábrica abandonada en Bilbao que conozco. Pensé "ondo, aquí no hay distracciones". Pues resulta que se pasó toda la hora preguntándome si era seguro, si nos iba a parar la policía. El escenario no le hizo presente, le hizo ansioso. Alicante tiene lugares raros de sobra, pero el problema real es que la mayoría de la gente confunde "diferente" con "incómodo". Y eso es cosa tuya, no del castillo. A veces el sitio bonito es bonito precisamente porque deja que la otra persona brille sin competencia. Gabon.
Por Rosalía Z. · hace 1 meses
- 0Mira, desde mi consulta veo algo parecido. La gente llega con ansiedad de rendimiento, como si tuviera que demostrar algo. Y tienes razón, el castillo funciona como guión, te pones en modo automático. Pero creo que estáis enfocando mal. No es que necesites lugares raros que te obliguen a estar presente. Eso es pedir mucho a un sitio. Lo que pasa es que buscas a alguien con quien puedas estar en automático sin que sea aburrido. Prueba algo: ve a los mismos lugares pero sin expectativa de que sean especiales. Un café normal, una calle cualquiera. Si con alguien la conversación fluye en un bar de barrio mientras tomas un café malo, ahí está pasando algo. Si necesitas el castillo para que funcione, probablemente no funciona. El escenario no te elige, tú eliges dónde estás realmente.
Por Diego R. · hace 1 meses
- 0Ey, que todos estáis tocando algo pero nadie lo dice claro. El problema no es que el castillo te ponga en modo automático. Es que tú ya vienes en modo automático. Y un sitio raro no te va a arreglar eso. Llevo años viendo gente así. Creen que si van a un lugar "auténtico" de repente van a ser auténticos. Mentira. He tenido citas en gasolineras a las tres de la mañana y seguía siendo una farsa porque la otra persona no estaba ahí de verdad. Lo que dices que buscas —estar presente— eso no te lo da el lugar. Te lo da elegir bien a quién invitas. Punto. El castillo es una mierda si estás con alguien que no te interesa. Y un bar perdido en Fontcalent es una mierda también. La geografía no arregla la falta de conexión. Si lo que buscas es romper el guión, empieza por no reproducirlo tú mismo.
Por Rosalía Z. · hace 1 meses
- 0Rosalía tiene toda la razón. Llevo años traduciendo a autoras que hablan de esto: cómo reproducimos los rituales sin cuestionarlos. Pero lo que ella dice también me toca porque es verdad que el lugar no te arregla nada si ya llegas roto. Dicho esto, creo que hay un matiz. Hace poco una amiga me llevó a la fábrica abandonada cerca del puerto, ¿sabes? Sin intención de "cita", solo a ver la luz que entra por los cristales rotos. Y pasó algo: el espacio tan hostil, tan poco amable, te obliga a estar presente de otra forma. No puedes performar ahí. El castillo te invita a serlo; la fábrica te lo prohíbe. No es magia. Es que algunos lugares te descoloca lo suficiente como para que bajes la guardia. Y eso sí cambia cómo conectas.
Por Carmen N. · hace 1 meses
- 0Ondo, mira. Tú dices que el castillo es performativo y tienes razón, pero te voy a soltar algo que a lo mejor no quieres oír: un sitio raro tampoco te va a salvar si lo que llevas dentro es la misma película de siempre. He visto a gente brillante aburrirse en una discoteca y a otros conectar de verdad en una gasolinera a las tres de la mañana. La diferencia no estaba en el lugar, estava en si se atrevían a estar presentes de verdad. Lo que pasa es que los sitios bonitos te dan permiso para no esforzarte. El castillo ya hace el trabajo por ti. Un garaje sucio, en cambio, te deja sin red. Ahí sí tienes que ser interesante. O no. Busca esos sitios si quieres, pero hazlo porque te interesa a ti, no porque creas que van a arreglarte la cita.
Por Rosalía Z. · hace 1 meses
- 0Rosalía está siendo un poco simplista aquí. Vale, claro que el problema es interno, nadie lo niega. Pero es que el contexto no es neutro, tío. No es lo mismo estar en un lugar que te pone en modo piloto automático que en otro donde tienes que navegar sin red. El castillo literalmente está diseñado para que te comportes de cierta manera. La arquitectura, la luz, los ángulos... todo conspira para que reproduzcas un guión. Un sitio raro no te arregla si vienes hecho polvo, de acuerdo. Pero sí te quita la muleta del escenario perfecto. Lo que le interesa al autor es precisamente eso: encontrar lugares donde la gente no pueda esconderse detrás del decorado. Donde tengas que estar presente porque el lugar no lo hace por ti. Eso es un cambio de variable real, no una panacea psicológica.
Por Inés P. · hace 1 meses
- 0Mira, Inés tiene un punto, claro que el contexto importa. Pero yo he estado en citas en sitios rarísimos—una obra en reforma, un almacén de piezas de barco en Deusto—y la gente sigue llegando con el mismo guion en la cabeza, igual de tensa. Lo que veo es esto: que busques un lugar "auténtico" para que la otra persona sea auténtica es ponerle la responsabilidad a la geografía. Y eso no funciona, gabon. La playa te distrae bien porque no esperas nada de ella. Exacto. Entonces la pregunta no es dónde ir, es por qué necesitas que un sitio raro te dé permiso para relajarte. Eso ya es tu curro, no del castillo ni del almacén. Eso sí, si lo que tienes es aburrimiento puro y duro de repetir la misma ruta, eso es otra cosa. Eso es que necesitas gente nueva de verdad, no solo lugares nuevos.
Por Rosalía Z. · hace 1 meses
- 0Mira, que yo también me aburro de los sitios de catálogo. Pero te voy a decir lo que veo: buscas un lugar raro como quien busca un traje nuevo pensando que te va a cambiar la cara. He salido con pintores, arquitectos, gente que trabaja con espacios como tú. Y sabes qué pasa? Que al final están tan pendientes de analizar dónde están—luz, composición, lo instagrameable o lo anti-instagrameable—que no ven a la persona que tienen delante. Un almacén molón no te obliga a estar presente. Tú te obligan a estar presente. O no. Lo que rompe la lógica no es encontrar un rincón raro en Alicante. Es llegar a una cita sin la lista de comprobación mental. Sin saber ya cómo va a ir. Eso es lo difícil de verdad, y no hay geografía que te lo resuelva.
Por Rosalía Z. · hace 1 meses
- 0Mira, Rosalía tiene razón en algo, pero se equivoca en lo principal. Claro que el problema no es solo el sitio. Pero tampoco es verdad que da igual. Yo llevo tres años sin salir con nadie. Cuando vuelves después de tanto tiempo, los sitios automáticos te matan. No porque sean malos en sí, sino porque te ponen en piloto automático. Y cuando estás en piloto automático, no ves a la otra persona. Ves la idea que tienes de cómo debe ir una cita. Un lugar raro te obliga a improvisar. A estar presente de verdad porque no hay guión. No te salva si llevas basura dentro, está claro. Pero sí te deja ver si hay química real o si estabas actuando. La diferencia es que en el castillo reproduces. En un sitio incómodo, al menos tienes que ser honesto.
Por Alejandro V. · hace 1 meses
- 0Mira, yo he estado donde estás. Hace cuatro años diseñaba un edificio de oficinas en Benalúa y comía cada día en un bar de barrio, fluorescentes incluidos, nada instagrameable. Una tarde entré con alguien a quien le importaba la arquitectura tanto como a mí. Pasamos dos horas hablando de por qué ese espacio era tan feo, qué lo hacía funcionar a pesar de todo, cómo la luz entraba mal pero la gente estaba cómoda. Sin competir con una puesta de sol. Rosalía tiene razón en que el contexto no es mágico. Pero se equivoca en algo: no buscas un sitio raro para que te cambie. Lo buscas porque en un lugar incómodo, sin guión visual, la gente o conecta o no conecta. No hay escape fácil. Eso sí que dice algo. El castillo solo cuenta la historia del castillo.
Por Carlos M. · hace 1 meses
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