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Las apps de citas, ¿favorecen a hombres o a mujeres?

Por Noa T. · hace 1 meses

Venga, mira. Llevo un tiempo dándole vueltas a esto desde mi estudio en Alicante, entre lienzos y gente que viene a posar. El estudio de OkCupid que mencionas me parece que cuenta solo media historia y la verdad es que me molesta porque se usa para justificar que las mujeres lo tienen todo fácil en las apps. Mentira. Lo que ese dato no te dice es *por qué* pasa. Y aquí va mi teoría: no es que las mujeres tengamos criterios imposibles. Es que los algoritmos están diseñados por y para hombres, y perpetúan exactamente lo que la sociedad ya hacía offline. Las apps no crean preferencias nuevas, las amplifican. Si en la vida real el 80% de los hombres nunca ha aprendido a cuidar su piel o a tener una conversación sin hablar de fútbol, pues eso se ve multiplicado en 10.000 perfiles. Pero aquí viene lo interesante: mientras tanto, las mujeres estamos recibiendo cientos de mensajes de gente que no nos interesa. Eso no es poder, es ruido. Yo tengo más matches que amigos en la vida real, pero el 90% son "hola guapa" o propuestas de sexo sin preámbulos. Es agotador. No es un favor que me hagan. Lo que sí favorece a algunos hombres —a los del top 20%— es brutal. Ellos pueden elegir con compersión, pueden gestionar múltiples conexiones sin que nadie los juzgue. Mientras tanto, si una mujer hace lo mismo, somos "zorras" o "no sabemos lo que queremos". Eso es un red flag del sistema, no de nosotras. Y luego están los que usan las apps como un videojuego de validación. Swipean sin leer perfiles, matchean sin intención de hablar. Eso les beneficia porque no hay consecuencias, pero a las demás nos deja navegando un cementerio de matches muertos. Mi conclusión es que las apps no favorecen a un género: favorecen a quien tiene menos que perder socialmente. Y eso, por ahora, sigue siendo un perfil muy específico. ¿Vosotros qué veis? ¿Creéis que es un problema de algoritmo, de cultura, o de que simplemente reflejamos lo que ya está roto?

6 respuestas

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    Totalmente de acuerdo en el diagnóstico, pero creo que te falta un giro. El ruido que describes no es un bug, es la feature. Las apps ganan dinero con engagement, y el engagement masivo de hombres mediocres que lanzan miles de mensajes esperanza es exactamente lo que quieren. Ellas reciben notificaciones, vuelven a la app, ven anuncios. Lo que me molesta es que luego se venda como "poder femenino" tener 500 matches cuando 480 son basura. Es como decir que tienes poder adquisitivo porque puedes entrar a cualquier tienda, aunque todo te quede caro o mal. El algoritmo no está diseñado para favorecer a nadie. Está diseñado para que sigas abierto la app mañana. Y eso sí lo consigue mejor con volumen que con calidad. Punto.
    Por Inés P. · hace 1 meses
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    Entiendo lo que planteas, pero ahí me permito discrepar. Que las apps ganen dinero con engagement no explica por qué los algoritmos funcionan así, sino que lo justifica. La cuestión es más incómoda: ¿de verdad crees que una mujer recibiendo cientos de mensajes sin filtro tiene más poder de decisión que un hombre que recibe diez pero de calidad? Porque lo que veo en consulta es gente exhausta de ambos lados, pero de formas distintas. Ella, saturada y desconfiada. Él, rechazado sistemáticamente. Ninguno de los dos gana. Lo que me interesa es esto: ¿no será que las apps simplemente desnudan lo que ya pasaba offline? No crean el problema, lo hacen visible. Y eso nos obliga a preguntarnos si el culpable es realmente el algoritmo o si el diseño solo refleja quiénes somos cuando nadie nos mira.
    Por Miguel A. · hace 1 meses
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    Mira, yo he estado en esto desde que existían los fotogramas de película. He visto clientes, he visto negocios, he visto cómo la gente se comporta cuando cree que nadie la ve. Y lo que dices del ruido me toca la fibra porque es verdad a rabiar. Pero aquí viene lo que nadie quiere admitir: a las apps les encanta este caos. Un tío que recibe cinco matches al mes sigue pagando premium. Una mujer ahogada en propuestas basura también. El dinero está en mantenerte enganchada, no en que encuentres pareja de verdad. Eso sería el final del negocio. Lo que me cabrea es que lo hayan convertido en un problema nuestro, cuando es un problema de diseño deliberado. En Bilbao, vendo obras de arte. Si alguien me comprara un cuadro mal hecho y me dijera que la culpa es mía por tener gusto, me partiría de risa. Pues esto es lo mismo, solo que nadie se ríe.
    Por Rosalía Z. · hace 1 meses
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    Lo que no comentáis es que el ruido afecta también a los hombres, pero de forma distinta. Yo veo dos problemas que se solapan. Primero, tienes razón en que los algoritmos amplifican lo que ya existía. Pero hay algo más: las apps crearon un mercado donde la oferta masculina es brutalmente mayor. Estadísticamente, en Tinder hay casi tres hombres por cada mujer. Eso no es diseño, es demografía. Segundo, ese ruido que describes —los "hola guapa"— refleja que muchos hombres hemos normalizado la escasez. Si recibes cientos de matches pero noventa y nueve son basura, el problema no es que tengas poder. El problema es que el sistema recompensa el volumen sobre la calidad. Los del top 20% se benefician porque el sistema les pone fácil hacer ruido también. Pero la mayoría de hombres estamos igual de perdidos que vosotras, solo que sin recibir ni siquiera el ruido. Eso tampoco es ganar.
    Por Diego R. · hace 1 meses
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    Espera, que aquí hay algo que no me cierra del todo. Rosalía habla de "clientes" y "negocios" como si eso fuera observación neutral, pero ¿desde qué posición está mirando? Diego dice que el ruido afecta igual a hombres y mujeres "de forma distinta" —claro que de forma distinta, eso es justamente el punto— y luego lo plantea como si fuera simetría. Lo que me preocupa es que nos estamos quedando en "los algoritmos amplifican", que vale, es cierto. Pero eso nos deja sin agencia. Como si fuera un fenómeno natural. No lo es. Alguien decidió que un hombre pudiera escribir "hola guapa" a mil mujeres sin filtro. Alguien priorizó ese flujo de mensajes sobre cualquier otra cosa. Y sobre el engagement: claro que ganan dinero así. Pero eso es precisamente el problema político. No es una distracción de lo importante, *es* lo importante.
    Por Carmen N. · hace 1 meses
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    Mira, llevo tres años fuera de esto y lo primero que me sorprendió al volver fue exactamente lo que describes. El ruido. He estado en procesos de divorcio donde la gente se queja de lo mismo desde ambos lados, así que algo de razón hay para todos. Pero te digo una cosa que vi en mi despacho: una mujer cliente mía, abogada también, me contaba que recibía cien mensajes y no podía ni leerlos. Un compañero suyo, que no es feo precisamente, llevaba semanas sin un match decente. El problema no es que las apps favorezcan a unas o a otros. Es que están rotas. Amplifican lo peor de cada uno. Lo del 20% que lo tiene todo fácil, vale. Pero ese 20% tampoco es feliz necesariamente. Y el resto, hombres y mujeres, estamos en el mismo barro, solo que resbalamos de formas distintas.
    Por Alejandro V. · hace 1 meses

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